Cuidados del viñedo al finalizar la vendimia


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cuidado de la viña

Para conseguir un producto como los vinos que se elaboran bajo la Denominación de Origen Rías Baixas, hay que cuidar cada detalle de su producción, empezando por el cuidado del viñedo durante todo el año. Tras la cosecha, es el momento de comenzar a preparar las viñas para la llegada de los  primeros fríos y mimar la tierra.  

La vendimia es, sin duda alguna, el momento más importante del ciclo anual de producción de la  vid. Se trata del culmen del ciclo vegetativo de las parras, así como el punto final a toda una  temporada de intensos cuidados. Pero, finalizado el período de mayor ajetreo en las bodegas, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Qué atenciones requieren las cepas tras la recolección de la uva?  

En este post describiremos el proceso de cuidados del viñedo tras la vendimia y los próximos pasos a seguir por las bodegas de la Denominación de Origen Rías Baixas.  

Los primeros pasos tras la cosecha

Entre los meses de septiembre y octubre, la vid cumple su ciclo de producción de frutos y su propio  ciclo de vida, por lo que al término de la cosecha, una nueva etapa comienza en los viñedos. Al  finalizar la vendimia, las plantas sufren una situación de estrés que, sumado a las heridas originadas por el pedrisco, las podas, las plagas y las enfermedades padecidas durante la temporada pasada, provocan que las parras necesiten unos meses de reposo. 

Tras la campaña de recogida de la uva y la caída de las hojas de la parra, es el momento de  comenzar a preparar las viñas para la llegada de los primeros fríos y el letargo invernal, así como de  prestar especial atención a la tierra. Es por ello que los viticultores centran los cuidados en el saneamiento del terreno y las plantas.

La importancia de una poda inmediata

La poda es el cuidado más inmediato del viñedo tras la vendimia. Las personas que se dedican al cultivo de la vid aprovechan los meses de noviembre, diciembre y enero, momento en el que la planta se encuentra en letargo, para podar las cepas y limpiar sus sarmientos, aquellas ramas de donde brotan las hojas, los zarcillos y los racimos. 

Este proceso tiene como principal finalidad reducir la parte vegetativa de la vid con el objetivo de controlar su tamaño y limitar su crecimiento natural, garantizando una larga vida productiva de la planta, así como cantidad y calidad en la próxima cosecha.

La primera fase es el marcado, donde los especialistas proceden a retirar el ramaje superfluo. Se eliminan las ramas secundarias y se dejan solo las más próximas al tronco de la vid. La segunda fase, mucho más delicada, consiste en rebajar la madera  de la vid. 

La poda en la DO Rías Baixas

Desinfección de la viña

Una vez realizada la poda, se debe aplicar a los cortes efectuados en la viña una pasta cicatrizante elaborada con cobre para llevar a cabo la desinfección de los mismos. Las heridas de poda suponen el principal foco de entrada de enfermedades de la madera, por lo que el  objetivo de este proceso es proteger las zonas más sensibles de la planta.  

La aplicación de los cicatrizantes es conveniente realizarla dentro de las primeras 24-48 horas y así se evitará la acción de hongos y bacterias, al mismo tiempo que se ayuda a la planta a recuperarse. Además de hacer frente a plagas y enfermedades, este tipo de tratamiento ofrece otra serie de ventajas, tales como conseguir cepas más sanas y brotaciones más limpias, así como una mayor protección de la madera, logrando un efecto acumulativo y una reducción del gasto fitosanitario en la siguiente temporada.

Limpieza y atado de las vides

Tras la vendimia, también es importante llevar a cabo la tirada o limpieza de las vides. Así, los viticultores las bajan para dejar las cepas limpias por completo. Posteriormente, se recogen aquellas que se fueron dejando debajo de la parra para llevarlas al punto donde se procederá a realizar un abono orgánico.  

En cuanto al atado de las viñas, esta actuación tiene como objetivo redirigir las ramificaciones de la planta. Tradicionalmente, se realizaba con mimbre y aunque en la actualidad existen atadoras eléctricas, no son pocos los socios de las bodegas de D.O. Rías Baixas los que se decantan por el atado tradicional, al ser el mimbre un material más ecológico y elástico, puesto que se adapta al  crecimiento de la vid sin ejercer tanta presión. 

marcado de la vid después de la vendimia

Cuidados de la tierra

Para alcanzar la excelencia en la elaboración de los caldos con D.O. Rías Baixas, es necesaria una buena materia prima, por lo que, como última labor tras la cosecha, el cuidado de la tierra es indispensable. 

Algunos viticultores pasan los ganchos para mover el terreno sobre el que están asentadas las cepas, eliminar la hierba y, a su vez, oxigenar la tierra. El gancheado constituye otro trabajo clave para que con la llegada de la primavera la vid resurja y nos regale sus sabores. 

Es importante destacar que, en aquellos viñedos con síntomas de carencia, es recomendable aplicar en este momento una parte de los nutrientes necesarios, con una fertilización a base de materia orgánica o con abonos minerales de liberación lenta, para que al llegar la próxima primavera las cepas tengan las reservas necesarias para un buen desborre. 

Mientras tanto en las bodegas

Con los viñedos en reposo y a la espera de iniciar las labores de poda, en esta época los bodegueros de la D.O. Rías Baixas continúan el proceso de la elaboración de los caldos que próximamente se  podrán degustar a la mesa.  

A estas alturas, la mayor parte ya se encuentran en fase de fermentación. Una vez finalizada, el vino pasa a ser embotellado, completando así el proceso integral de elaboración de los vinos de la Denominación de Origen Rías Baixas, antes de dar paso a su comercialización, una fase en la que se procura que estos reciban los mismos mimos que nuestra tierra.