El papel de los insectos en la polinización de la vid


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A la pregunta: ¿Cuál es la planta favorita de los viticultores de la Denominación de Origen Rías Baixas? ¡Seguro que ya sabes la respuesta! La vid. De esta planta trepadora se obtienen las uvas con las que más tarde se elaboran los vinos Rías Baixas. Pero para que eso ocurra, la vid debe pasar por diferentes fases, desde la brotación hasta la vendimia. Una de estas etapas es la de la polinización, momento en el cual los insectos juegan un papel determinante, ya que son los principales agentes polinizadores.

En ocasiones, puede pensarse que la aparición de insectos en las viñas es una amenaza para los cultivos, pero no siempre es así. Para obtener unos vinos perfectos para todo tipo de maridajes, celebraciones o para hacer un brindis con tus seres queridos, como lo son los vinos DO Rías Baixas, estos pequeños animales invertebrados tienen mucho que aportar.

¿Sabes cuál es el insecto que a todo viticultor le encanta ver en sus viñedos? ¿Y cuál es el que menos? Descubre con todo lujo de detalle en este post cómo los insectos influyen en la polinización de la vid.

 

¿Qué es la polinización?

La polinización es el proceso mediante el cual se transfiere polen desde los estambres hasta el estigma de la flor. Así, el polen germina y fecunda los óvulos de la flor, que crecerán y darán lugar a los granos de uva (las semillas) y, más tarde, se transformarán en racimos de uvas. Pero, ¿quiénes son los principales agentes polinizadores? Los insectos.

Es por ello por lo cual los insectos juegan un papel determinante. Abejas, mariposas, polillas… son solo algunos de los insectos responsables de la polinización de la vid, además del resto de espacios naturales. 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lo tiene claro: “Algunos polinizadores como las abejas (...) inciden en el 35% de la producción agrícola mundial, elevando la producción de 87 de los principales cultivos alimentarios del mundo. El 75% de los cultivos que producen frutas o semillas para uso humano como alimento dependen, al menos en parte, de los polinizadores”. Por lo tanto, se puede afirmar que la acción de estos insectos es saludable para la viña. 

Tanto es así que, desde 2018, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó que todos los 20 de mayo se celebraría el Día Mundial de las Abejas, con el objetivo de “sensibilizar acerca del papel esencial que las abejas (...) desempeñan en el mantenimiento de la salud de las personas y el planeta”.

 

Las abejas y los viñedos

Unos de los insectos de los que más veces se cuestiona si son perjudiciales o no para la vid son las abejas y las avispas, pero existen claras diferencias entre ambas. La presencia de avispas sí supone una amenaza para los cultivos porque agujerean y destrozan las uvas. Sin embargo, las abejas no deterioran la vid, ya que las uvas no son unos de sus frutos preferidos porque no producen demasiado néctar. Además, su acción no influye para nada en los aromas ni sabor del vino.

Las abejas son las reinas de la polinización. Es por este motivo por el que juegan un papel determinante en la reproducción de las flores de la viña. Además, como en los viñedos las abejas no necesitan recorrer largas distancias entre unas flores y otras, su actividad es muy efectiva.

Por este motivo, las abejas son grandes amigas de los viticultores. Es más, de media los viñedos pueden incrementar la producción de uva hasta un 10% gracias a la acción polinizadora de las abejas. De hecho, es común ver colmenas en las inmediaciones cercanas a la viña, favoreciendo la polinización y la biodiversidad del viñedo.

 

La floración de la vid

Poco a poco comenzaremos a ver más abejas y otros insectos polinizadores en las viñas de la DO Rías Baixas. ¿El motivo? Cada vez estamos más cerca de la floración de la vid. Por norma general, la floración dura en torno a un mes, entre mediados de mayo y mediados de junio, ¡pero depende de la subzona y de las condiciones atmosféricas de cada año! Por lo que este proceso puede adelantarse o retrasarse. De hecho, en las subzonas situadas más al sur, como O Rosal, la fase de floración suele comenzar un poco antes que en otras más al norte, como Ribeira do Ulla.

Será durante estas semanas de floración cuando el polen comience a caer sobre los estigmas de los pistilos y la polinización comience su curso. Las pequeñas y blancas flores de la vid, de unos 2-3 milímetros de longitud, comenzarán a teñir el verdor de los viñedos. Este proceso es posible gracias a la reducción de lluvias y el aumento de la temperatura y horas de luz solar. Si en época de floración se produjeran importantes lluvias, este proceso se interrumpiría.

 

Los insectos que destruyen la vid

En la otra cara de la moneda, también existen otra clase de insectos que deterioran y pueden incluso acabar con la producción de los viñedos. Así pues, tanto técnicos como viticultores en la Denominación de Origen Rías Baixas desempeñan un continuo, estricto y minucioso cuidado y control de la vid, para evitar plagas de insectos indeseados. Entre ellos, se encuentran algunos como los pulgones, las polillas del racimo, la filoxera o las ya mencionadas avispas.

 

¿Conocías todos los efectos positivos que los insectos tenían en la vid? ¿O solo creías que estos pequeños animalillos destruían las hojas, flores y frutos? En todas las viñas de las 181 bodegas que integran la DO Rías Baixas, independientemente de la zona, viñas e insectos conviven en armonía para ofrecernos unos vinos que gustan allí y gustan aquí, como el Albariño Rías Baixas.