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Cuestión de tiempo: ¿cómo mejora el vino con el tiempo para crear un recuerdo único?

¿Se le canta el cumpleaños feliz a un vino? Probablemente no, pero es cierto que se celebra el tiempo que pasa mejorando sus cualidades y ganando valor. El año de cosecha es una de las características más importantes a la hora de optar por uno u otro vino, por ello saber lo que esconde este proceso es clave. Ni viejo ni vintage, el tiempo aporta riqueza y matices para transformar el vino en una versión mejorada de sí mismo. ¿Quieres saber por qué? En este artículo te contamos los secretos. 

¿Por qué se deja envejecer el vino?

El envejecimiento del vino es un proceso que contribuye de manera significativa a aumentar su complejidad y calidad final. Durante este periodo, ocurren una serie de transformaciones químicas y físicas dentro de la botella, la barrica o el depósito que elija cada bodega para este proceso. Con el envejecimiento se permite que los componentes aromáticos y gustativos se integren más en armonía. La interacción entre el vino y el oxígeno, así como la evolución de los taninos, ácidos y alcoholes, dan lugar finalmente a una mayor suavidad y equilibrio en la bebida. 

El envejecimiento proporciona al vino la oportunidad de desarrollar complejidad organoléptica, revelando así matices que no eran perceptibles en las etapas más tempranas de su vida. Este proceso no solo añade profundidad sensorial, sino que también confiere al vino una identidad única y característica que lo diferencia de otros de su misma cosecha. Gracias a este conjunto de elementos, disfrutar de un vino envejecido se convierte en una experiencia gustativa para recordar. 

La calidad de la uva, las prácticas de vinificación y las condiciones de almacenamiento influyen de manera directa sobre el vino que se encuentra envejeciendo. Las cepas de uva seleccionadas, la vendimia en el momento óptimo de madurez y las técnicas de vinificación cuidadosas son a su vez cruciales para que el proceso tenga un sentido y un resultado adecuado. La elección del tipo de barrica o botella, la duración del tiempo de crianza y la temperatura y humedad del lugar de almacenamiento son variables que impactan en el envejecimiento.   

¿Los vinos de la D.O. Rías Baixas envejecen?

Los vinos D.O. Rías Baixas son reconocidos mundialmente por su frescura, carácter vibrante y gusto frutal. Tradicionalmente, en estas bodegas se produjo siempre un vino blanco joven que se aprecia por sus cualidades primarias y se consumía en los primeros años después de su cosecha. Pero cada vez es más frecuente el envejecimiento prolongado o crianza. 

Hace ya más de 20 años que algunas bodegas comenzaron a explorar las posibilidades de guardar los vinos elaborados con Albariño, entre otras variedades de uva autóctonas. Así descubrieron que la enorme capacidad de envejecimiento de sus vinos es otro de los grandes factores diferenciales del Albariño frente a otros blancos.  

Hoy, cada vez son más las bodegas D.O. Rías Baixas que buscan obtener un resultado más estructurado o con crianza sobre lías en depósitos de acero inoxidable, madera y otros materiales, como el hormigón o el granito. 

En cualquier caso, siempre es recomendable revisar las indicaciones de cada productor en específico en la etiqueta del vino. Así es posible recibir una orientación sobre cuánto tiempo es recomendable guardar el vino antes de consumirlo. 

¿Cómo mejora el vino con el paso del tiempo?

En el mundo del vino, la paciencia es una virtud apreciada. Los amantes del vino coleccionan botellas con la expectativa de abrir y saborear joyas enológicas años después de su elaboración. Esta práctica es especialmente común en las regiones vinícolas más prestigiosas, donde la tradición y la experiencia convergen para producir vinos capaces de resistir la prueba del tiempo y ofrecer experiencias sensoriales inigualables. Y la D.O. Rías Baixas no es ajena a esta tendencia. 

Aunque no puede hablarse de un método de envejecimiento único, existen elementos comunes a todos ellos: 

  • Oxidación controlada. Durante el envejecimiento, pequeñas cantidades de oxígeno penetran en la botella a través del corcho. Esta exposición controlada al oxígeno ayuda a suavizar los taninos del vino, menguar la astringencia y perfeccionar características generales.  
  • Interacción con madera. Si el vino ha sido envejecido en barricas, la interacción con los compuestos de la madera aporta a la composición niveles de complejidad y gustos adicionales. Por ejemplo, el roble es una madera que aporta notas de vainilla y especias, las cuales pasarían a formar parte integral del vino con el tiempo.  
  • Evolución organoléptica. Durante el envejecimiento, los compuestos aromáticos y gustativos presentes de manera natural en el vino interactúan entre sí para formar asociaciones más complejas. El desarrollo de nuevos matices acostumbra a dar por resultado un vino más equilibrado.  
  • Polimerización de taninos. Los taninos, compuestos que provienen de las uvas, tienden a ser astringentes especialmente en las primeras etapas de la vida del vino. Si se permite pasar el tiempo, estos experimentan procesos de polimerización, es decir, se combinan para formar moléculas más grandes y suaves. El resultado es una sensación en boca mucho más agradable.  

El envejecimiento de vino es un arte en sí mismo dentro de la enología porque fusiona la ciencia, la paciencia y la pasión de las bodegas. Estas obras maestras cuentan historias únicas en cada sorbo. No existe un momento señalado para abrir una botella envejecida, pero con frecuencia se eligen momentos especiales y celebraciones. La espera paciente y la dedicación para permitir que un vino madure crean una conexión emocional con la bebida, haciendo que la experiencia sea más memorable y significativa. ¡Así se crea un recuerdo único para ti y los tuyos! 

¿Todos los vinos mejoran al envejecer?

No todos los vinos están destinados al envejecimiento. Por ejemplo, existen vinos blancos jóvenes, frescos y estructurados y caldos tintos ligeros diseñados para ser disfrutados en su juventud, momento en el que alcanzan su máxima expresión para ser degustados. Sin embargo, otros vinos, entre los cuales también se incluyen muchos blancos de Rías Baixas, mejoran con el tiempo gracias a su combinación de excepcional acidez, estructura e influencia única de su terruño, que aporta complejidad y elegancia a medida que evolucionan. 

El envejecimiento también conlleva ciertos riesgos, especialmente para aquellos vinos que no están destinados en origen a pasar por este proceso. La exposición controlada al oxígeno que es beneficiosa en unos casos puede resultar excesiva en otros, provocando así sabores y aromas avinagrados o apagados. Los vinos que no están bien equilibrados o con defectos en su elaboración pueden desarrollar sabor a corcho y aromas desagradables debido a la falta de oxígeno.  

Las condiciones específicas de almacenamiento que se requieren para ejecutar a la perfección el envejecimiento del vino se pueden resumir en temperatura constante, humedad controlada y ausencia de vibraciones. Si esto no se cumple, es muy posible que los cambios que experimente el vino sean nocivos y se deteriore prematuramente. Otro aspecto a vigilar es el corcho porque a medida que envejece, se vuelve más frágil y propenso a romperse al abrir la botella. Contaminar así un vino envejecido supone la necesidad de filtrarlo antes de su consumo, empeorando la experiencia.