¿Por qué podar en invierno? Poda en la D.O. Rías Baixas


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Los viticultores de la D.O. Rías Baixas aprovechan la época en que la vid se encuentra en reposo para cortar las ramificaciones de la planta y asegurar, de este modo, su correcto desarrollo tras el reinicio del ciclo vegetativo

Los meses de invierno conforman la época ideal para el desarrollo de las tareas de poda. Tras el final de la cosecha, la vid comienza su período de reposo y los viticultores de la Denominación de Origen Rías Baixas se preparan para podar las plantas.

PodaDORiasBaixas

¿Qué quiere decir ese período de reposo?

Una vez recogidos los racimos de uva, la producción de savia en la vid se concentra en los brazos y sarmientos, de modo que las hojas se van secando y, finalmente, cayendo.

Para recuperar fuerzas de cara a la época de brotación, donde la planta inicia nuevamente su ciclo vegetativo, la vid se queda en ese estado de reposo invernal.

Precisamente esta falta de actividad hace que las labores de poda resulten menos lesivas para la vid, ya que no se interrumpiría su desarrollo natural.

Así, al llegar la época de brotación, podrá reiniciar su ciclo sin mayores dificultades.

Recomendaciones generales

La poda se debe llevar a cabo, preferentemente, en días sin precipitaciones.

La alta humedad puede facilitar la entrada por las heridas de poda (los cortes en las ramificaciones) de enfermedades de la madera, lo que dificultaría el futuro desarrollo de la planta.

También es importante fijar unas fechas determinadas para el desarrollo de estas tareas, ya que cuanto más tarde se realice la poda, más tardía será la brotación.

En este caso, depende de los intereses de cada viticultor.

Como regla general, se recomienda una poda tardía para aquellas vides de menos de 3 años, ya que al tratarse de plantas jóvenes son menos resistentes a las fuertes heladas del invierno y podrían dañarse con mayor facilidad.

Por otra parte, los viticultores de la Denominación de Origen Rías Baixas deberán tener especial cuidado a la hora de redirigir las ramificaciones de la planta. Estas serán las que determinen el orden de desarrollo de los futuros racimos.

En este sentido, se deberán seguir unos criterios determinados para favorecer que la planta disponga de una adecuada insolación y que las uvas se encuentren perfectamente aireadas.

Además de favorecer el correcto desarrollo de la planta, la poda también mejora la resistencia de la vid frente a las adversas condiciones climatológicas del invierno.

Estas se caracterizan por las bajas temperaturas, las precipitaciones y las heladas.

Todo cuidado es poco para garantizar los mejores frutos de cara a la próxima cosecha en la Denominación de Origen Rías Baixas.