¿Cómo se recoge la uva en la Denominación de Origen Rías Baixas?


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Recogida manual, con selección en campo y en bodega aseguran que los racimos cumplan con todas las garantías para la elaboración de los vinos amparados

Tras las analíticas y los muestreos, llega el momento de iniciar la vendimia. Las bodegas se afanan en obtener las mejores uvas que serán las que se conviertan en los futuros vinos de la Denominación de Origen Rías Baixas. Pero, ¿cuáles son las claves que han de seguir en las bodegas para llevar a cabo una recogida óptima de la uva? El técnico de campo de una de las bodegas, Alberto Barral, destaca las siguientes:

  • Organización. Para completar la vendimia de modo satisfactorio y eficaz resulta necesaria una planificación. Cada día se seleccionan la/s parcela/s que se vendimiarán, siempre teniendo en cuenta que la uva cumpla con todos los parámetros necesarios para su recogida. Es por ello que este proceso se desarrolla de forma escalonada y ordenada.
  • Inmediatez. Una de las principales dificultades que se presentan a la hora de vendimiar es completarla en el menor tiempo posible. “En nuestro caso, intentamos que la uva desde su recogida hasta su proceso no supere un período máximo de cinco horas”, indica. De este modo, se garantiza que no se alteren sus propiedades y llegue en las mejores condiciones a bodega.
  • Recogida manual. Entre las características diferenciadoras de la Denominación de Origen Rías Baixas se encuentra la vendimia manual. Esto permite tener el máximo cuidado con las uvas tanto desde el punto de vista de higiene como de los materiales utilizados. “Todos los vendimiadores deben utilizar guantes de plástico desechables y una tijera con una hoja muy fina, de unos siete u ocho centímetros. Los racimos se deben cortar enteros”, concreta.
  • Selección en campo. Otra de las ventajas de la vendimia manual es que permite que se realice la selección de racimos en campo. “Todos aquellos racimos que no cumplan las condiciones adecuadas, por ejemplo con restos de botritis o que se encuentren muy verdes, se desechan”, explica el técnico de campo. Incluso los propios vendimiadores cortan de los racimos algunos granos en mal estado para que lleguen a bodega lo mejor posible.
  • Mesa de selección. Una vez en bodega, las uvas pasan por una mesa de selección en la que nuevamente se escogen los mejores racimos para su posterior procesado.Transporte en cajas. El reglamento del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas exige, en palabras de Alberto Barral, que los racimos se trasladen en “cajas de plástico perforadas con capacidad de entre 17 y 18 kilogramos, aunque, para evitar roturas y oxidación, se suelen poner un máximo de entre 13 y 14”. Este tipo de cajas permite la transpiración de los racimos durante el transporte. Algunas bodegas utilizan, a mayores, unos cubos que se cuelgan de las parras con un gancho con el fin de no dañar los racimos. Una vez llenos, se vuelcan en las cajas de plástico para después trasladarlos en tractores.

Todos estos cuidados garantizan que la materia prima sea de la máxima calidad. Una calidad exigida por el reglamento del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas y que avalan los vinos amparados a través de su contraetiqueta.