Pazo Cilleiro, en Meis (Pontevedra), toma su nombre del que los monjes daban al hermano que se encargaba de las labores de la bodega más parecidas a las que hoy desarrolla un enólogo. Con una trayectoria de más de diez años al frente, bajo el paraguas del grupo Muriel Wines, el responsable de Pazo Cilleiro, David Castro, detalla cómo trabajan en colaboración y permanente contacto con más de 250 viticultores independientes para trasladar en sus vinos la identidad de la D.O. Rías Baixas y del Val do Salnés.
P: Antes de nada, ¿de dónde viene el nombre de vuestra bodega, Pazo Cilleiro?
R: El nombre Pazo Cilleiro está directamente relacionado con la historia vitivinícola de nuestro entorno. El término «cilleiro» hacía referencia al monje encargado de las labores de la bodega en los monasterios, una figura que, en cierto modo, desempeñaba funciones similares a las que hoy asociamos al enólogo.
Nuestra historia se inspira precisamente en ese legado. Los monjes vinculados a los monasterios gallegos ya elaboraban vino en esta zona hace más de diez siglos, y quisimos recuperar esa conexión histórica en el propio nombre de la bodega. Para nosotros, Pazo Cilleiro representa esa continuidad entre la tradición vitícola de Galicia y una manera actual de entender el vino.
P: Vuestra bodega está situada en la zona de influencia del Monasterio de Armenteira. ¿Cuál es su historia? ¿Desde cuándo se elaboran vinos en el entorno de Pazo Cilleiro?
R: Estamos en un territorio con una tradición vitícola de más de diez siglos. La historia que recoge Pazo Cilleiro se remonta a la Galicia medieval, en el siglo XI, cuando un grupo de monjes procedentes de la Abadía de Cluny, en Burdeos, llegó a Galicia durante su peregrinación hacia Santiago de Compostela.
Aquellos monjes decidieron asentarse en la zona y participaron en la construcción de los cimientos del monasterio de Armenteira. Encontraron aquí unas condiciones extraordinarias para el cultivo de la vid y desarrollaron una actividad vitícola que forma parte de la identidad de este territorio desde entonces.
Por eso, cuando hablamos de Pazo Cilleiro, hablamos de mucho más que de una bodega moderna: hablamos de un legado vitícola que hunde sus raíces en la historia de las Rías Baixas. Nuestra filosofía consiste precisamente en conservar ese conocimiento y combinarlo con técnicas actuales de elaboración.
P: ¿Trabajáis exclusivamente con viticultores independientes o tenéis viñedo propio?
R: Nuestro modelo se basa fundamentalmente en el trabajo con pequeños viticultores independientes. Estamos profundamente vinculados al minifundismo característico del Val do Salnés y seleccionamos uva procedente de numerosas pequeñas parcelas repartidas por la comarca.
Actualmente trabajamos con más de 250 viticultores independientes y controlamos más de 80 hectáreas de viñedo. Es un modelo que nos permite estar muy cerca del territorio y de quienes lo trabajan durante todo el año.
P: ¿De cuántas parcelas recibís uva y qué aporta esa diversidad a vuestros vinos?
R: Trabajamos con una auténtica constelación de pequeñas parcelas. El número exacto puede variar de una campaña a otra, pero la característica fundamental es precisamente esa enorme fragmentación del viñedo.
Para entender la dimensión del minifundismo de Rías Baixas, la Denominación de Origen cuenta con unas 4.061 hectáreas distribuidas en más de 21.800 parcelas. Nuestro modelo reproduce, en buena medida, esa realidad.
En 2021, por ejemplo, llegamos a recibir alrededor de un millón de kilos de uva procedentes de unos 350 proveedores. Incluso hay viticultores que cultivan y vendimian la uva de pequeñas parcelas situadas junto a sus propias casas.
Para nosotros, esa diversidad es una ventaja. Cada parcela aporta pequeños matices relacionados con el suelo, la orientación, la proximidad al mar, la edad de las cepas o las condiciones microclimáticas. El trabajo de bodega consiste después en armonizar toda esa diversidad para conseguir vinos equilibrados y con una identidad común.
P: ¿Cómo es vuestra relación con el pequeño viticultor y qué supone para vuestra bodega?
R: Es una relación fundamental. En Rías Baixas el minifundismo forma parte de la propia identidad de la Denominación y detrás de cada pequeña parcela hay una persona o una familia que conoce perfectamente su viñedo.
Para Pazo Cilleiro, trabajar con estos viticultores significa mantener un vínculo muy estrecho con el territorio. No entendemos la calidad únicamente desde la bodega: empieza en la viña, en el cuidado que recibe durante todo el año y en el conocimiento que tiene cada viticultor de su parcela.
Además, este modelo nos permite disponer de una gran diversidad de uvas y seleccionar los mejores perfiles para cada uno de nuestros vinos. Es una relación de confianza que consideramos una parte esencial de nuestro proyecto.
P: ¿Qué diferencia cada uno de vuestros tres vinos? ¿Cómo planificáis la producción para conseguir una oferta tan diferenciada?
R: Nuestros tres vinos parten de la misma variedad, el Albariño, y del mismo territorio, pero buscamos expresar tres personalidades diferentes.
Pazo Cilleiro Albariño es la expresión más directa y fresca de la variedad y del Val do Salnés. Se elabora en depósitos de acero inoxidable, con una fermentación controlada que busca preservar los aromas primarios, la frescura y el carácter atlántico del Albariño. Las uvas proceden de viñedos de aproximadamente 20-25 años.
Pazo Cilleiro Sobre Lías representa una interpretación más gastronómica y compleja. La crianza sobre lías aporta volumen, textura y una mayor profundidad, pero sin perder la frescura y la identidad varietal que buscamos en un Albariño.
Y Cincuentenario nace de una selección de uvas procedentes de viñedos de más de 50 años. Es nuestro vino con mayor vocación de estructura y complejidad: fermenta en acero inoxidable y posteriormente permanece seis meses en barricas de roble de 500 litros.
La planificación empieza, por tanto, mucho antes de la vendimia. Seleccionamos los viñedos y los perfiles de uva en función del estilo de vino que queremos elaborar. De esa manera, no buscamos hacer tres vinos diferentes simplemente en bodega, sino que cada uno nace de una selección y una filosofía de elaboración determinada.
P: La crianza sobre lías y en diferentes tipos de depósito como acero inoxidable y madera está cada vez más en boga en la D.O. Rías Baixas. ¿Cómo es vuestra experiencia?
R: Nuestra experiencia es muy positiva porque creemos que las lías y los diferentes recipientes son herramientas para trabajar la expresión del Albariño, no un fin en sí mismos.
En Pazo Cilleiro hemos incorporado técnicas de envejecimiento que tienen una larga tradición en la D.O.C. Rioja y las hemos adaptado a las características de Rías Baixas. Trabajamos con crianza sobre lías en depósitos de acero inoxidable, pero también utilizamos barricas de roble usadas de 225 y 500 litros y recipientes de formato ovoide cuando buscamos una mayor neutralidad y preservar la frescura.
El objetivo es siempre el mismo: conseguir más complejidad, volumen y longitud sin que la madera o la crianza oculten el carácter del Albariño. En este sentido, el equilibrio es fundamental. La crianza debe estar al servicio del vino y de su origen.
P: Vuestra bodega tiene una capacidad de producción muy superior a la que utilizáis. ¿Tenéis algún otro proyecto en mente para lanzar al mercado?
R: Contamos con capacidad e instalaciones que nos permiten afrontar nuevos proyectos, pero somos muy prudentes a la hora de crecer. Para nosotros, aumentar la gama no tiene sentido si no existe detrás una historia, un viñedo y una razón de ser.
En este momento preferimos seguir consolidando las tres expresiones de Pazo Cilleiro y continuar profundizando en las posibilidades que ofrece el Val do Salnés. Tenemos margen para desarrollar nuevos proyectos en el futuro, pero cualquier nueva referencia tendrá que aportar algo diferente y mantener el nivel de calidad y personalidad que exigimos a nuestros vinos.
P: Cincuentenario es vuestro vino elaborado con “cepas viejas”. ¿Qué aportan a los Albariños D.O. Rías Baixas?
R: En Rías Baixas hay que ser cuidadosos con el concepto de «viña vieja». La Denominación de Origen es relativamente joven —se creó en 1988— y su superficie de viñedo ha crecido enormemente en las últimas décadas. Por eso, hablar de cepas viejas en Rías Baixas tiene un significado diferente al que puede tener en otras regiones históricas.
En nuestro caso, Cincuentenario procede de viñedos de más de 50 años. Estas cepas tienen un especial interés porque permiten obtener uvas con una concentración y una complejidad diferentes, y nos ofrecen un material extraordinario para elaborar un Albariño con mayor estructura y profundidad.
Cincuentenario se elabora exclusivamente con Albariño de estos viñedos y tiene además una crianza de seis meses en barricas de roble de 500 litros. Buscamos que esa crianza aporte complejidad y volumen sin perder la frescura y el carácter atlántico de la variedad.
P: El año pasado, en 2025, os llevasteis la plata de la Cata Concurso Rías Baixas Albariño. ¿Qué supuso para Pazo Cilleiro?
R: Fue un reconocimiento especialmente importante porque se trata de uno de los concursos de referencia dentro de la propia denominación y porque pone en valor el trabajo realizado en nuestra zona de origen.
Pazo Cilleiro obtuvo la Medalla de Plata en la XXXVII Cata Concurso Rías Baixas Albariño, celebrada dentro de la Festa do Albariño de Cambados, en una edición en la que participaron 52 vinos.
Para nosotros supone, sobre todo, una confirmación de que estamos haciendo las cosas en la dirección correcta. Que un jurado especializado reconozca un vino nacido en nuestro propio territorio tiene un valor especial, porque detrás de esa botella están nuestros viticultores, nuestras parcelas y toda una manera de entender el Albariño.
P: ¿Cuántos premios habéis recibido y cuál es el que consideráis más especial?
R: Pazo Cilleiro ha ido acumulando reconocimientos tanto en concursos nacionales como internacionales. En las últimas añadas destacan, entre otros, una Medalla de Plata en Decanter World Wine Awards, sendos reconocimientos de James Suckling, con 90 puntos para la añada 2022 y 91 puntos para la 2021, una Medalla de Plata en Bacchus, y un Gold Special Award – Best of Show Rías Baixas en Mundus Vini.
Además, la añada 2022 fue incluida por Wine Enthusiast entre sus Top 100 Best Buy 2023, en el puesto 55. Es una selección especialmente interesante porque no solo reconoce la calidad del vino, sino también su relación calidad-precio.
De todos estos reconocimientos, probablemente el Gold Special Award – Best of Show Rías Baixas de Mundus Vini sea uno de los que recordamos con mayor satisfacción, porque supone un reconocimiento específico dentro de nuestra denominación de origen y pone en valor el trabajo que hacemos para expresar la personalidad del Albariño del Val do Salnés.
Pero también damos mucho valor a la regularidad. Que distintas añadas y diferentes concursos internacionales hayan ido reconociendo Pazo Cilleiro demuestra que no se trata de un éxito puntual, sino de un trabajo constante de nuestros viticultores y de todo el equipo de la bodega.
P: Muriel Wines cumplió en 2025 una década en la D.O. Rías Baixas. ¿Cómo habéis vivido la expansión internacional del Albariño D.O. Rías Baixas? ¿Cómo veis el futuro?
R: La incorporación de Pazo Cilleiro a Muriel Wines en 2015 supuso para nosotros una oportunidad para proyectar el Albariño de Rías Baixas a una escala mucho mayor. Durante esta década hemos podido comprobar cómo la variedad ha ido ganando reconocimiento internacional y cómo Rías Baixas se ha consolidado como una referencia para los grandes vinos blancos atlánticos.
Desde Muriel Wines tenemos además una vocación claramente internacional: actualmente el grupo exporta alrededor del 85% de su producción y está presente en unos 50 países. Eso nos permite observar de primera mano el interés que existe por los vinos de Rías Baixas en mercados muy diferentes.
Creemos que el futuro del Albariño es muy positivo. Tiene muchas de las características que busca actualmente el consumidor internacional: frescura, acidez, capacidad gastronómica, identidad varietal y una marcada relación con su territorio. Y, al mismo tiempo, todavía tiene mucho recorrido para seguir creciendo.
El reto será hacerlo manteniendo la identidad de Rías Baixas. La internacionalización no debe significar homogeneización. Al contrario: cuanto más conocido sea el Albariño en el mundo, más importante será preservar aquello que lo hace reconocible y diferente: el paisaje atlántico, el Val do Salnés, sus suelos, su proximidad al mar y la enorme tradición de sus viticultores.