¿Qué es el corrimiento de la flor y qué repercusiones puede tener en una cosecha?


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La EVEGA nos ayuda a comprender qué es este fenómeno y las posibles consecuencias en los viñedos de la D.O. Rías Baixas

Una de las fases más cruciales para el desarrollo de la futura cosecha es la floración. En relación a esta fase se habla sobre un fenómeno llamado corrimiento de flor, que puede afectar a la tasa de cuajado de las uvas. Para conocer más en profundidad esta circunstancia y cómo puede afectar a los viñedos de la Denominación de Origen Rías Baixas, los investigadores de la Estación Experimental de Viticultura e Enoloxía de Ribadumia (EVEGA) nos aportan algunas claves sobre ello.

Los viñedos de la D.O. Rías Baixas suelen iniciar su fase de floración entre finales de mayo y principios de junio. Sin embargo, apuntan desde la EVEGA,  “esta campaña 2018 va con retraso y la previsión es que se producirá en la primera mitad del próximo mes”.

El corrimiento de flor está directamente vinculado a esta fase de floración y cuajado de las uvas. Es el momento en que los racimos se abren para realizar la fecundación y constituir la baya de uva, explican desde la EVEGA.

El fenómeno de corrimiento de la flor se produce “cuando las tasas de fecundación y cuajado de las bayas es bajo”.

Por ello, “cuando el cuajado se produce en un pequeño porcentaje, a causa de una floración y fecundación deficientes, la merma de la cosecha puede ser elevada”. En el caso de los viñedos de la Denominación de Origen Rías Baixas, uno de los factores clave son las precipitaciones que se puedan producir durante la floración, sobre todo si son de carácter intenso.

Las adversas condiciones meteorológicas en un momento tan delicado como la floración pueden afectar directamente al cuajado de las uvas.

¿Por qué se puede producir el corrimiento de flor?

Desde la EVEGA apuntan que, a nivel general, hay que tener en cuenta los siguientes factores:

  • Ecológicas: el corrimiento de flor se puede producir por efecto de las temperaturas, sobre todo cuando son muy bajas -por debajo de los 10 ó 12 grados de media- o incluso si se producen en períodos prolongados antes de la floración. Dentro de estas causas conviene también tener muy en cuenta la acción del agua de las precipitaciones en la floración, ya que provoca una mala germinación del polen y, sobre todo, con ausencia de viento, pues este favorece el secado de las flores y el desprendimiento de los órganos florales una vez producida la fecundación. Este aspecto, apuntan desde la EVEGA, es importante porque si los órganos florales no se desprenden del racimo, se puede desarrollar también enfermedades de la vid como la Botrytis, tanto en el momento crucial, como incluso en el futuro, ya que se trata de un hongo que sobrevive de forma saprófita –se alimenta de las materias en descomposición- en el racimo.

  • Nutricionales: estas causas se derivan de un exceso de Nitrógeno, que aumenta el corrimiento de la flor o por la carencia de elementos esenciales como el Fósforo, Hierro (menos frecuente el territorio de la D.O. Rías Baixas) y el Boro.

  • Fisiológicas: existen variedades, y dentro de éstas, clones, que son más sensibles al corrimiento fisiológico que otros. El exceso de vigor de la planta también puede acarrear una mala tasa de cuajado.

 ¿Qué medidas preventivas se pueden tomar al respecto?

La EVEGA ofrece una serie de recomendaciones para evitar, en la medida de lo posible, el corrimiento de la flor en los viñedos:

  • Poda: se recomienda la selección de los sarmientos en el momento de la poda de invierno con diámetros medios, pues los más vigorosos son más propensos al corrimiento de la flor al igual que los demasiado delgados. Sin embargo, apuntan que, en este caso y en variedades muy sensibles a la Botrytis, puede resultar interesante su elección para obtener racimos más sueltos y sanos.

  • Conducción de los viñedos: se debe garantizar un buen equilibrio nutricional, sin excesos ni carencias. Si se detecta una falta de nutrientes como Fósforo, Hierro o Boro también se puede acudir a la aplicación de abono específico antes de la floración. En los viñedos con poco vigor también se puede favorecer el cuajado con la aplicación de aminoácidos.

  • Retrasar la poda: en viñedos con exceso de vigor, se puede retrasar la época de poda para que los lloros reduzcan dicho vigor. Además, al retrasarse el momento de la brotación también se desplaza la fase de la floración a una época con mayor probabilidad de mejores temperaturas y menores precipitaciones.

  • Reducción del vigor: en viñedos con densidades de vegetación elevadas por exceso de vigor, el desnietado –eliminación de brotes sobrantes en la cepa- favorece una mejor ventilación y cuajado de los racimos.

  • Alejar humedades: también se recomienda que en el momento de la floración y el cuajado se deje el suelo libre de hierba o recientemente segada. Con ello, se consigue no aumentar el grado de humedad en el microclima de la parcela.

Perspectivas de cuajado en los viñedos de la D.O. Rías Baixas

Sobre las perspectivas de cuajado, la EVEGA indica que “es muy pronto para anticiparlo”, ya que todavía no se sabe con certeza en qué momento se producirá la fase de floración.

Sin embargo, “lo que sí se aprecia en los viñedos de la D.O. Rías Baixas es una tasa elevada de brotación y un número de racimos también muy elevado, por lo que, en este momento, hay una cosecha potencial elevada”.