Septiembre siempre ha sido y todavía es el mes de la vendimia en la D.O. Rías Baixas. El grueso de la cosecha se recoge durante este mes en el que la actividad en nuestras bodegas y las parcelas de nuestros viticultores es frenética. Un continuo ir y venir de tractores cargados de cajas entre los viñedos y las bodegas.
La vendimia es el primer paso para la elaboración de nuestros espectaculares vinos y de cómo se realice depende en muy buena medida el resultado; la cantidad y calidad del vino que produce cada bodega. Este momento culmen en todas las zonas vitícolas es especialmente sensible en la D.O. Rías Baixas, donde la recogida de la cosecha es a la vez una fiesta y un reto logístico, meteorológico y para muchos enólogos, viticultores y bodegueros, también personal. Y pese a ello, cada año, a veces pareciese que, por arte de magia, bodegas y viticultores salvan todos los escollos para terminar la vendimia en tiempo y forma. ¿Crees que exageramos? Sírvete una copa y quédate a descubrir los misterios que encierra la vendimia en la Denominación de Origen Rías Baixas.
Si te gusta el mundo del vino o vives cerca de nuestras viñas es posible que ya hayas oído que la de 2026 ha sido la vendimia más adelantada de nuestra historia. Las previsiones de nuestro Consejo Regulador ya anunciaban el comienzo de una cosecha temprana, dentro de la segunda quincena del mes de agosto y con una producción cercana a los 50 millones de kilos de uva. Pero la falta de lluvias y las altas temperaturas provocaron que algunas bodegas se lanzasen a recoger las primeras uvas de Albariño antes, el 13 de agosto en la subzona de Ribeira do Ulla. Así comenzó nuestra vendimia más precoz. Pronto se sumaron el resto de las subzonas: O Rosal, Condado do Tea, Val do Salnés y Soutomaior.
Normalmente, el envero permite establecer una fecha estimada de inicio de vendimia. Las uvas cambian de color e inician el periodo de maduración, que se calcula en unos 40 días. Pero el clima puede adelantar esos tiempos, como ha ocurrido este 2026 en algunas de nuestras subzonas, hasta los 35 días. Así que desde el inicio de agosto nuestros viticultores y bodegas vigilan sus cepas a diario y hacen continuos tests de maduración para elegir la fecha correcta, cuando la uva está en perfecto estado de maduración con el nivel de azúcares y acidez adecuados. Y eso siempre con un ojo en el cielo porque si llueve, la vendimia se detiene.
La D.O. Rías Baixas ha logrado su fama mundial gracias a su variedad más reconocida, la uva Albariño, pero cultiva y produce vinos con otras 14 variedades cuyas cepas a menudo comparten parcela. Y cada una de estas uvas tiene sus ritmos; ciclos vegetativos y de maduración más o menos largos, distinta sensibilidad al clima y las enfermedades, diferentes necesidades de agua y exposición al sol… Así que mientras se inicia la vendimia de la Albariño, que es la primera en cosecharse, hay que seguir vigilando las demás variedades, entre ellas, las tintas, que tienen periodos de maduración más prolongados.
Además, ni siquiera toda la uva Albariño se recoge a la vez. Los ritmos de maduración varían de una subzona a otra y entre diferentes parcelas y los vinos Rías Baixas Espumosos requieren unos niveles de azúcares y acidez diferentes a un Albariño D.O. Rías Baixas, por lo que las uvas que primero se vendimian son las destinadas a realizar pie de cuba y vinos espumosos ¿Te imaginas ser viticultor o bodeguero y gestionar diferentes parcelas en distintas subzonas con más de una variedad de uva? Pues en la D.O. Rías Baixas esa es una situación frecuente. Así que poca broma con la vendimia. 😉
En Rías Baixas nos encanta presumir de nuestro clima suave, húmedo en primavera y soleado en verano, pero es un factor que determina y mucho nuestra vida durante todo el ciclo vegetativo de la vid, desde marzo hasta el fin de la vendimia. Como decíamos más arriba, lo ocurrido este año es un ejemplo del misterio que el clima es para nosotros.
Tras una primavera y un verano cálidos, las uvas maduraron mucho más rápido de lo que solía ser habitual, pero en cuanto nuestras bodegas empezaron a marcar fechas de vendimia, empezó a llover y las temperaturas rozaron valores más otoñales que veraniegos. La lluvia que ansiamos durante los meses anteriores llegó muy justa para una necesaria hidratación de las cepas y las uvas, pero nos obligó a parar la vendimia porque la uva no puede recogerse mojada, pero además esa humedad somete nuestra cosecha al riesgo de la botrytis, una de las enfermedades de la vid.
Nuestra viticultura atlántica siempre ha sido un reto porque la vid y la humedad no se llevan bien. Tradicionalmente, nuestras variedades autóctonas se han adaptado a nuestro clima, un poco en el límite para esta actividad agrícola, así que estamos acostumbrados a vivir con los ojos en el cielo y a improvisar, pero no es nada fácil por lo que te contamos a continuación.
En la Denominación de Origen Rías Baixas solo está permitida la vendimia manual, racimo a racimo. Si vives en Galicia, puede que creas que es lo habitual, pero no; en muchas zonas de amplias extensiones de viñedo hay cosechadoras que recogen la uva en menos tiempo, una práctica que también existe en otras D.O. gallegas. La vendimia manual permite garantizar la calidad de la uva y del vino que hacemos con ellas, pero exige mucha mano de obra con experiencia en un momento muy puntual, un recurso cada vez más escaso en el rural.
La Albariño es una uva más delicada y sensible que otras utilizadas para hacer vino; se oxida rápidamente y pierde calidad si se apelmaza. Por eso en nuestra Denominación se exige su recolección en cajas abiertas de no más de 30 kilos de capacidad y que sea procesada en bodega antes de que pasen 24 horas de su recogida. Las normas buscan asegurar la calidad de nuestros vinos, pero con lluvias como las que nos acompañaron este inicio de vendimia, supone aprovechar los días de sol al máximo para cosechar en tiempo récord confiando en casar todas las necesidades: las del grado de maduración de la uva y su estado sanitario, las del personal, el transporte, la hora de entrega en la bodega: una batalla contra el reloj que ningún año es igual que otro.
Con todo esto que te hemos contado, ya te habrás hecho una idea de que calcular cuánta uva vas a recoger y cuánto vino podrás elaborar es de todo menos exacto porque hay demasiados factores que pesan para acertar. La clave es la experiencia de haber gestionado tantas incertidumbres durante muchos años.
Para nuestra Denominación, asegurar la calidad de nuestros vinos es vital. Y como hemos explicado, nuestras normas están enfocadas a garantizarlo. Pero esto también exige la implicación de todos; de viticultores, bodegas o vendimiadores en su cumplimiento y de nuestro departamento técnico, que verifica todo el proceso y la documentación que se exige a las bodegas para cumplir la ley.
Como ves, la vendimia en la D.O. Rías Baixas es una temporada compleja en la que nuestros viticultores y bodegas se enfrentan a numerosos imprevistos y a la necesidad de improvisar. ¿A que ahora no ves esa copa de Albariño D.O. Rías Baixas con los mismos ojos?